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David Tarancón "¡HUOJBA!" del 8 de febrero al 4 de marzo de 2000 |
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"iHUOJBA!" es el titulo de la exposición de DAVID TARANCON en LA XINA A.R.T. Con "iHUOJBA!", una palabra recogida o creada al azar, de manera parecida a como TARANCÓN hace acopo de la infinidad de variadas imágenes que después, domesticadas, pasan a integrarse en sus cuadros, el artista continúa indagando, bien que con algunas novedades, en la línea de la exposición de 1998. Formada por un conjunto reducido de obras pintadas al óleo sobre soporte blando (algo ya característico de su trabajo y que por sus reminiscencias, entre otras relaciones, con el tacto de los reclinatorios de una glesia le sugirió el título de "No te arrodilles!" para la muestra anterior), de una gran densidad visual, de una enorme espesura por la gran concentración de imágenes -una saturación vecina a un "horror vacui" muy contemporáneo-, ¡"HUOJBA!" introduce especialmente novedades en lo referente a los formatos y a las formas, los tratamientos o los contenidos que de ello el pintor hace derivar. Así, y organizada en torno a tres piezas que se erigen en protagonistas de la muestra, "HUOJBA!" convierte la imagen de algunos elementos que venían a menudo interviniendo en los trabajos de TARANCÓN en imagen del soporte, en "imagen soportada", en nuevo soporte de imágenes, en peculiar cuadro dentro del cuadro -o cuadro fuera del cuadro- si se quiere. La gran silueta de una cerradura nos permite ejercer de "voyeurs " (estableciendo con ello un simil entre la contemplación estética y lo secreto y acotado de su recepción) de una primera acumulación de imágenes de procedencia bien variada (de los mass media a las páginas "tabú" de intemet), donde late, a pesar del desorden aparente, una composción en "puzzle" que sugiere a su vez una mayor planificación, un más preciso desarrollo en el tiempo que no está tan presente en las dos "pinturas" restantes. El solapamiento de dos capas pictóricas que en su transparencia y dscurrir dejan entrever dos realidades que corren en paralelo conformando finalmente "una" realidad (la de la obra percibida en su globalidad) se establece en este caso mediante el diálogo entre unas manchas rojas y el caos lcónico que las rodea. La forma de un barquito de papel, cual arca de Noé ( ¿o más exactamente cual barca de Caronte que nos pasea por una laguna Estígia poblada en sus orillas por los fantasmas de la crueldad o el sadismo más actuales?) a punto de embarrancar en el Ararat de nuestra más oscura memoria, propicia en este caso en TARANCÓN una mayor improvisación compositiva y la adición de unas notas de luz y color especiales. Antorchas y agua. La blanca silueta de huevo cortado en sección longitudinal nos exhibe su embrionario contenido en unos instantes que parecen previos a su inminente eclosión : figuras fetales -y fecales- al unísono se destacan de un fondo recorrido snuosamente por una suerte de cordones umbilicales (¿O son sólo trazos de un mismo azar?). La coincidencia de los dos planos de dicción en paralelo da como resultado en este caso,a pesar de todo, una -engañosa - sensación de laxitud y calma. Lo s gérmenes de la enajenación y la revuelta nadan entre albúmina. La exposición, finalmente, se asienta mediante una serie de obras de pequeño formato donde destaca un tríptico que sirve ejemplarmente de colofón a la muestra - su tratamiento formal se relaciona con los tres ejes que en lo plástico guían las piezas ya aludidas; su contenido nos habla de TARANCÓN autorretratado como-sí- inodoro que devora las heces visuales del mundo. Singular prestidigitador de la mierda icónca, plástico hacedor de (¿no?) estética con las heces de la gran y doblernente hemisférica hez. |