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nota de prensa
Tito Inchaurralde / Buenos días Sol... / del 10 de febrero al 13 de marzo de 2004

“BUENOS DÍAS SOL…” es el título de la exposición de TITO INCHAURRALDE en LA XINA A. R. T.

La exposición nos muestra una serie de pinturas realizadas con pintura plástica industrial sobre tela, a caballo entre el calor de la representación naturalista y la apariencia fría de los mass-media.

El artista en su trayectoria gusta de representar paisajes, bodegones, retratos y composiciones en las que se conjugan ambos, y si bien hace uso en ocasiones de la fotografía, ésta queda relegada a parte del proceso, como instrumento para reconstruir lo que yace en la mente del artista al margen de la representación de la realidad. Pintura en ocasiones exasperadamente naturalista en el intento de buscar el enigma en lo que no se ve, huyendo de los manifiestos, declaraciones de intenciones, claras ironías u ocurrencias más o menos simpáticas que destruyen la magia una vez descubierto el código.

En la muestra podemos ver una galería de retratos de niños preadolescentes, en algunos casos posando para el espectador-espejo que le devuelve su imagen de crisálida, como en el caso de “Lola”, hija del artista que reta con su mirada portando en una mano un cándido loro de peluche y en la otra arco y flechas en una doble alegoría, por un lado a la tradición iconológica y por otro la que cumple en la obra; en otros casos son rescatados furtivamente en actitudes que precipitan su inminente transformación. En “El mar”, una niña en bañador dando la espalda mira a través de sus gafas de baño el mar representado en una pintura, con semejante actitud con la que miran la naturaleza los solitarios personajes en la obra del pintor romántico Friedrich, personajes que nos recuerdan la definición de Novalis: ”Dando a lo bajo un sentido superior, a lo ordinario un aspecto misterioso, a lo conocido la dignidad de lo desconocido, a lo finito la apariencia de lo infinito,…” que en el caso de la composición de gran formato “El final del verano”, transmuta el juego infantil de un partido de fútbol a través de las miradas graves y el gesto contenido de los personajes en una pintura de género, en un cuadro de Historia. En esta forma de representar, el artista nos tiende una línea desde la tradición pictórica que subyace en el fondo del cuadro, hasta la capa externa, velada por masas de color plano brillante e uniforme propio de la abstracción postpictórica, el arte minimalista o el diseño contemporáneo como promesa de un futuro incierto.

Un intento de recrear la ilusión de que la pintura aún no ha muerto y que a quienes la conocen y disfrutan les basta una frase ocurrente como ésta de Francis Picabia para seguir insistiendo: “Puedes fotografiar un paisaje, pero no puedes fotografiar el interior de mi cabeza”.