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nota de prensa
Sorel Seele / los viajes de Sorel / del 12 de septiembre al 5 de octubre de 2002

La fotografía desde su invención, ha abarcado elementos tan dispares como la imagen taxonómica de plantas, arquitectura, razas, paisajes, la documentación social, el autorretrato, lo pictórico, la objetividad, el imaginario dadá-surrealista, la subjetividad, etc. Porque si existe una pregunta que la fotografía no cesa de hacernos es la del Tiempo. No sólo el tiempo de lo que ha sido atrapado por la fotografía, ni el del acto en sí, sino el tiempo que no cesa de añadirse a la obra, la redobla y la transforma. Existe, pues, una historia de las fotografías que también es la historia de la manera en la que se cargan progresivamente de tiempo y son transformadas por él, convirtiéndose unas veces en obras de arte, otras en documentos.

Es esta la experiencia del tiempo y la estrecha relación que mantiene con el espacio. Si tratamos de ver la fotografía como un lenguaje que sirva para interpretar la realidad y vincularnos a ella de una manera específica, entonces la fotografía indudablemente irá más allá de la técnica, a través de una incesante deconstrucción del concepto original fotográfico como mero objeto reproductor de la realidad.

Esto implica que vislumbremos el corazón de la complejidad que existe en la temporalidad fotográfica. La mirada consciente del fotógrafo nos desvía del uso nostálgico y tradicionalista de la imagen, para concebir una relación con el tiempo completamente distinta, "el no-tiempo", que de esta forma consigue transmitirnos toda su inquietud.

Ernst Bloch transcribe con esta reflexión el concepto de no-tiempo que Sorel Seele plasma en sus imagenes fotográficas, este concepto de "no contemporaneidad" que reconoce el sentido del tiempo dentro del tiempo, al igual que existe "el tiempo fotográfico" que consiste en secuencias o series que se utilizan para crear interrelaciones entre los signos fotográficos.

La imagen-signo que transmite una elección y un juicio sobre la realidad, transformándola en una realidad totalmente nueva, esta fragmentación del espacio fotográfico, es denominado "tiempo fotográfico". Por lo que el acto fotográfico se ha convertido para Sorel Seele en una caja oscura mágica donde la mirada ejerce la función de transformar la realidad y que denomina misterio abierto.