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ALMÓNDIGAS
Y COCRETAS es el título de la exposición de LUIS CADARSO
en LA XINA A.R.T.
Formada por un conjunto de trabajos pictóricos instalados
y algunas animaciones en soporte vídeo, la muestra tras un
silencio expositivo de su autor de tres años- refleja cierta continuidad
conceptual con el tono irónico, casi irreverente, de anteriores
trabajos del artista, al tiempo que da paso a nuevas formulaciones plásticas.
Como señala el crítico Sergio Mora, lo del título
es lo de menos; el artista insinúa bien pronto las ganas de cachondeo,
un cachondeo que no es más que, en definitiva, una risa plástica
que camina en buscado deseo de confrontación con la severidad conceptual
e incluso técnica- imperante.
Así, CADARSO, elabora un discurso en desuso, decadente y banal;
una basura pictórica casi equivalente a la basura espacial (trozos
de carne, móviles, gelocatiles, palomitas, peluches..) que flota
en los galácticos espacios de los lienzos.
Como albóndigas o como croquetas plásticas deben ser
entendidos también los seres amorfos y los fragmentos de plastilina
que, pintados alla maniera tenebrista, conforman la otra línea
de trabajos ahora exhibidos, señala Mora.
Banalidad aparente, ...pues cierta mala baba o crítica social
late casi oculta: los objetos se metaforizan y adquieren un aspecto simbólico...
¿Cómo debe interpretarse, si no, la equiparación
entre las carnes y pitanzas y las amorfas masas de plastilina? ¿Hay
lecturas de corte ecológico presentes? ¿Quiere Cadarso volver
al simbolismo de las vanitas más rancias mediante la
incorporación novedosa de los objetos del siglo XXI?, continúa
el crítico.
Pero entre la ausencia de gravedad (física y conceptual) o entre
esos oscuros espacios en tierra de nadie, también hay lugar para
el divertimento y la ironía: los planetas se transforman en juguetes,
las masas de plastilina en asteroides, los animales de plástico
y las baratijas en satélites de un mundo que ha expandido de
facto sus fronteras, o que ha sido expelido de ellas. ¿Hay
una cosmogonía oculta? ¿Se trata de una mero acto de camuflaje
tras el que late aquella armonía universal, ingenua, propia del
mundo de la infancia?...Estaríamos entonces ante un arte felizmente
inmaduro, que retorna a, renovándolos, los orígenes, conceptuales
y técnicos, sobre los que se cimientan los seres humanos adultos
y los artistas del pasado, concluye el prestigioso crítico
independiente.
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