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nota de prensa
Luis Cadarso / almóndigas y cocretas / del 13 de mayo al 7 de junio de 2003

“ALMÓNDIGAS Y COCRETAS” es el título de la exposición de LUIS CADARSO en LA XINA A.R.T.
Formada por un conjunto de trabajos pictóricos “instalados” y algunas animaciones en soporte vídeo, la muestra –tras un silencio expositivo de su autor de tres años- refleja cierta continuidad conceptual con el tono irónico, casi irreverente, de anteriores trabajos del artista, al tiempo que da paso a nuevas formulaciones plásticas.

Como señala el crítico Sergio Mora, “lo del título es lo de menos; el artista insinúa bien pronto las ganas de cachondeo, un cachondeo que no es más que, en definitiva, una risa plástica que camina en buscado deseo de confrontación con la severidad conceptual –e incluso técnica- imperante”.

Así, CADARSO, elabora un discurso en desuso, decadente y banal; una basura pictórica casi equivalente a la basura espacial (trozos de carne, móviles, gelocatiles, palomitas, peluches..) que flota en los galácticos espacios de los lienzos.

“Como albóndigas o como croquetas plásticas deben ser entendidos también los seres amorfos y los fragmentos de plastilina que, pintados “alla maniera” tenebrista, conforman la otra línea de trabajos ahora exhibidos”, señala Mora.

Banalidad aparente, “...pues cierta mala baba o crítica social late casi oculta: los objetos se metaforizan y adquieren un aspecto simbólico... ¿Cómo debe interpretarse, si no, la equiparación entre las carnes y pitanzas y las amorfas masas de plastilina? ¿Hay lecturas de corte ecológico presentes? ¿Quiere Cadarso volver al simbolismo de las “vanitas” más rancias mediante la incorporación novedosa de los objetos del siglo XXI?”, continúa el crítico.

Pero entre la ausencia de gravedad (física y conceptual) o entre esos oscuros espacios en tierra de nadie, también hay lugar para el divertimento y la ironía: los planetas se transforman en juguetes, las masas de plastilina en asteroides, los animales de plástico y las baratijas en satélites de un mundo que ha expandido “de facto” sus fronteras, o que ha sido expelido de ellas. “¿Hay una cosmogonía oculta? ¿Se trata de una mero acto de camuflaje tras el que late aquella armonía universal, ingenua, propia del mundo de la infancia?...Estaríamos entonces ante un arte felizmente inmaduro, que retorna a, renovándolos, los orígenes, conceptuales y técnicos, sobre los que se cimientan los seres humanos adultos y los artistas del pasado”, concluye el prestigioso crítico independiente.