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nota de prensa
Santi Erill / Oro y Verde / del 3 de diciembre de 2002 al 11 de enero de 2003

"ORO Y VERDE" es el título de la exposición de SANTI ERILL en LA XINA A.R.T.

La muestra consta de un grupo de trabajos fotográficos de gran formato, casi siempre manipulados infográficamente y ampliados mediante sistemas digitales o químicos.

A partir de la ironía subyacente en el título, secuestrada entre los arquetipos de la publicidad televisiva que han pasado a formar parte de los estratos, casi, de cierto subconsciente colectivo (los "infraanuncios" de "Rondel" al llegar la pesadilla navideña), SANTI ERILL aprovecha la ocasión para raptar de su personal memoria plástica (1994-2002) aquellos "flashes" -burbujeantes, lúdicos- que mejor reflejan "mi relación con la mujer como objeto de amor y deseo, y como sujeto o soporte de la belleza y el juego", según sus propias palabras.

En esta relación, que busca la hermandad, en principio inocente, entre una "estética del juego" y una "estética del cuerpo", entre la erótica del juego y el juego erótico, planea, no obstante, un componente "perverso", anclado en nuestra memoria profunda, más cercano, en cualquier caso, a la travesura infantil (decapitaciones de muñecos-maniquíes, uso del cuerpo ajeno como escenario de antiguos juegos de infancia, el guiño a la etapa de las calcomanías y las alteraciones de rostros fotográficos impresos mediante adiciones de gafas y bigotes...) que a lo estrictamente morboso.

Aunque bien es cierto que cada una de las obras exhibidas parece desarrollar o decantar al fondo de la copa elementos conceptuales más o menos específicos, estos componentes lúdico-irónicos, al tiempo que dan cierto aroma de unidad visual, primera, a la muestra, desencadenan a su vez una serie de reflexiones de corte más profundo que también interactúan y vinculan unas obras con otras.

Mediante una manipulación ya no tan sólo plástica (la digital, que nos permite jugar con apariencias y alterar realidades más o menos bellas), sino de ideas, SANTI ERILL indaga, por ejemplo, acerca de la belleza y la perfección estética, abrumadoras, que nos rodean.

Surge así el atosigamiento, el hartazgo de "glamour" y de "fashion" y la evasión mediante el juego. O bien, frente a los amores tatuados a fuego y los cuerpos eternos, surge la perentoriedad de unas frases que el tiempo borra y que ninguna operación estética camufla.

Ante el acelerado discurrir de las cosas sólo nos queda el recurso a la seguridad de nuestra guarida, hecha de recuerdos ya cauterizados, desde la cual el artista lanza sus zarpazos.