nota de prensa

Jesús Etxarte "OIDOCUBA"

del 28 de noviembre al 23 de diciembre de 2000

"OIDOCUBA" es el título de la exposición de JESÚS ETXARTE en LA XINA A.R.T

"OIDOCUBA" es una muestra fotográfica que recoge parte del trabajo realizado por JESÚS ETXARTE durante una reciente estancia en Cuba con motivo de una exhibición de sus trabajos en la isla caribeña.

"OIDOCUBA", pues, acota una de las numerosas parcelas que fueron del interés del artista durante ese período-periplo, a la vez que evidencia la implicación de su talento creativo en el mundo del reportaje, en esta ocasión dentro de una deseada estética de fotografía "clásica".

Hablar de boxeo en Cuba es hablar de deporte en estado natural, sin amaños ni apaños: es hablar de la quintaesencia de uno de los estados innatos del hombre que se organiza, se domeña, se ordena y, casi paradójicamente, se humaniza justo en la frontera de lo estrictamente animal. En una frontera delimitada por cuatro cuerdas y un haz de luz artificial que saca momentáneamente al hombre de su caverna de bestia (la que habita a diario) para hacerle artistificar uno de sus más profundos hábitos: la inteligente danza con manos y piernas, su primera tecnología orgánica, que lo elevó a la cumbre darwiniana (que luego está lo de la mente, y también aquello del sueño de la Razón).

"OIDOCUBA" documenta y da fe, un tanto a la manera de los grandes maestros del periodismo gráfico americano de los años treinta, del sentido ritual que la esencia del deporte aún posee: un acercamiento casi demiúrgico y heroico a la raíz de una de nuestras verdades más profundas.

Pero "OIDOCUBA" aún posee otras connotaciones que JESÚS ETXARTE no ignora, y que justamente con una muestra como la que nos ocupa, de intenciones equívocas ( e incómodas, si no se va más allá del morbo o de una fácil y primeriza repulsa a la violencia), o mejor, de segundas intenciones, pone de realce:

Así, la exposición puede ser más perversamente leída como una crítica a los mass-media, en especial al carácter sesgado de las noticias ("los árboles no te dejan ver el bosque") y a la necesidad de permanentes engendramientos de tonterías, de medias verdades, de mentiras piadosas o de falsedades que hacen que los engranajes del negocio de la comunicación no se oxiden y que ésta sea la (in)versión del siglo.

El boxeo puro como excusa para hablar del hombre y la verdad fotográfica de una documentación aún no sometida al olor de las tintas (tintes) editoriales ni a la presión ideológica de los rodillos de rotativas deformantes como (anti) homenaje a William Randolph Hearst